Tratamiento térmico subcero
Respuestas claras sobre los tratamientos subcero y su efecto en la martensita y la dureza Rockwell.
Es un tratamiento térmico subcero que enfría el material hasta -196°C para transformar la austenita retenida en martensita. Esto mejora la dureza Rockwell, la resistencia al desgaste y la estabilidad dimensional del componente.
Los aceros para herramientas como D2, M2 y O1 responden muy bien. También se aplica a aceros de alta aleación donde la austenita retenida es significativa. El incremento típico es de 1 a 2 puntos en la escala Rockwell C.
No. La criogenización controlada no reduce la tenacidad. Al homogeneizar la microestructura, se logra un equilibrio entre dureza y resistencia al impacto. Los ensayos Charpy lo confirman en cada lote procesado.
Depende del volumen y la aleación. Un ciclo típico para acero D2 de 50 kg dura entre 18 y 24 horas, incluyendo rampas controladas de enfriamiento y estabilización. Cada pieza recibe un perfil térmico documentado.
Sí, de hecho es recomendable hacerlo después del mecanizado grueso y antes del acabado final. Así se alivian tensiones residuales y se evita distorsión en tolerancias apretadas. Muchos clientes lo usan como paso intermedio.
Sí. Cada pieza se mide con durómetro Rockwell calibrado y se entrega un informe con los valores antes y después del tratamiento. También se puede incluir análisis metalográfico si el cliente lo solicita.
Definiciones y alcance del servicio
Se refiere a cualquier ciclo térmico que lleve la pieza por debajo de 0 °C, con descensos controlados hasta -196 °C. No incluye procesos de temple convencional ni revenidos posteriores, salvo que se especifique en el protocolo del cliente.
No. El tratamiento actúa exclusivamente sobre la microestructura, transformando austenita retenida en martensita y refinando la red cristalina. La composición elemental del material permanece inalterada.
Aceros para herramientas (D2, M2, A2), aleaciones de aluminio 7075 y 2024, titanio Grado 5 y algunas superaleaciones base níquel. Cada material requiere un perfil de rampa y tiempo de sostenimiento específico; no se garantizan resultados en aleaciones no evaluadas previamente.
Se emplea el ensayo Rockwell C (HRC) sobre probetas testigo incluidas en cada lote. El incremento típico oscila entre 0,5 y 2 puntos HRC, dependiendo del contenido de austenita retenida inicial y de la homogeneidad del material de partida.
Sí, en sentido positivo. La criogenización reduce tensiones residuales y minimiza la distorsión post-mecanizado. No obstante, piezas con geometrías muy asimétricas o espesores variables pueden presentar desplazamientos controlados, que se documentan en el informe de proceso.
Se garantiza la ejecución del ciclo según el perfil acordado y la trazabilidad de cada lote. Los valores de dureza y estabilidad dimensional se reportan con base en mediciones reales; no se emiten certificaciones de propiedades mecánicas sin ensayos destructivos previos acordados por ambas partes.